El término Objeto Volador No Identificado, más conocido por ovni (de las siglas OVNI, traducción del inglés UFO, Unidentified Flying Object), se refiere a cualquier presunto objeto volante, real o aparente, que no puede ser identificado por el observador y cuyo origen sigue siendo desconocido después de una investigación.
Los avistamientos de fenómenos aéreos inusuales se remontan a la antigüedad, pero el término OVNI se popularizó desde el primer avistamiento, que se dio a conocer en 1947. Desde entonces, decenas de miles de personas en todo el mundo han aseverado que habrían visto ovnis.
Debido a los numerosos informes, algunos grupos especulan que sería bastante probable que no se haya informado de muchos otros debido al miedo al ridículo público, dado el estigma social que se ha creado sobre el tema ovni. Esto ya que en la cultura popular en todo el mundo, se usa generalmente el término OVNI para referirse a cualquier hipotética nave extraterrestre, aunque la expresión en sí misma realmente no define la naturaleza del fenómeno. La expresión «platillo volante» o «platillo volador» también es usada como equivalente para describir a un tipo de ovni.
Cuando un ovni es identificado como un objeto conocido (por ejemplo, un avión o un globo-sonda meteorológico), deja de ser ovni y se convierte en objeto volador identificado. En tales casos es inexacto seguir usando el término para describir el objeto.
Lo que actualmente se conoce como el «fenómeno ovni» es fundamentalmente un concepto moderno nacido en la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, hay quienes interpretan algunos pasajes de la Biblia y de otras tradiciones como antiguos avistamientos ovni.
Muchos sostienen que, desde el pasado más remoto, el ser humano trató de adaptar lo que veía a su intelecto, relacionando los distintos avistamientos con objetos conocidos, cercanos a él. Así, a partir de este argumento, los creyentes en el fenómeno postulan que muchas referencias antiguas, serían observaciones reales de naves alienígenas. También señalan que, si estos vehículos aéreos estaban tripulados, se produciría igualmente el contacto con los eventuales seres extraterrestres, quienes transmitirían a los observadores enseñanzas diversas. Según esta teoría, el origen de muchas de las civilizaciones del pasado (Egipto, Babilonia, etc.) radicaría en estos primitivos contactos.
Estas naves habrían recibido distintas denominaciones en documentos antiguos: vehículo de los dioses, carros de fuego, vimanas, discos solares, nubes, nubes de fuego, el Borax Resplandeciente, nubes con ángeles, carro Pushpaka, maruts (todas ellas en el Ramayana hindú); y también escudo que vuela, luces cósmicas, perlas luminosas, discos solares, flechas ígneas, Serpiente de las Nubes, escudo yacente, espadas voladoras, esferas transparentes, y otros cientos de nombres recibidos en distintas culturas, claros ejemplos de las diferentes naves aéreas que surcaban los cielos.
Otra supuesta "prueba" es la que Pablo Sortino y Fernando Martinez Santos llaman «evidencia atmosférica». Para estos parapsicólogos los halos de santidad que aparecen en las iconografías antiguas, ya sea en la hinduísta, budista, y más tarde en las imágenes de los místicos cristianos beatificados, así cómo en ciertos grabados de los pueblos americanos precolombinos, no es más que una cierta rememoración cultural y religiosa de un aspecto estético de los seres divinos, que encerraban literalmente sus rostros en cápsulas, seguramente para lograr respirar en nuestra Tierra.
Igualmente en la actualidad se sabe que algunas etnias indígenas, como por ejemplo en las culturas mapuches de Chile, se postula que conocen el fenómeno OVNI desde hace siglos, en los que tienen una denominación específica para tales sucesos y las relacionan con seres que tienen capacidades de transformarse en fenómenos luminosos, tales como la leyenda del Anchimallén. Historias similares se tienen entre culturas chilotas del sur de Chile, que además incluirían fenómenos OVNIs asociados a OSNIs (Objeto Submarino No Identificado), en la leyenda del Caleuche.
Sin embargo, esta hipótesis no deja de ser una explicación ad hoc, ya que las nubes y carros de fuego podrían ser metáforas empleadas en los relatos religiosos y no hay ninguna evidencia de que dichos relatos deban ser interpretados más que de una forma mítica. Aunque también cabe señalar que tampoco existe absoluta seguridad científica de que aquellas descripciones sean metáforas religiosas, pues tampoco hay una forma empírica de saber si así ocurrieron los hechos o no, aunque decir que se trata de naves extraterrestres es solo un argumento desde la ignorancia.
Antes de que se acuñaran los términos platillo volador u OVNI, queda constancia de una serie de menciones a extraños e inidentificados fenómenos aéreos ocurridos hace años; los cuales ya no serían asociados con creencias, leyendas o mitos, como se presume que podría haber sucedido en la antigüedad. Éstas menciones datan desde mediados del siglo XIX a principios del siglo XX.
Así, los investigadores del fenómeno ovni consideran como el primer avistamiento documentado moderno, el sucedido en Chile en 1868 [2]. Fue publicado en el periódico El Constituyente, de la ciudad de Copiapó y se refería al ovni observado en el mismo como a "un volátil desconocido" y, posteriormente, ese mismo año, como a un grupo de "estrellas filantes" o "bólidos" que cruzaban el cielo. El fenómeno se observó muchas veces en esa zona durante dicho año, y es considerado por los ufólogos como la primera oleada de la que se tiene constancia, y el inicio de los registros que propiamente tal se relacionan al tema ovni.
La fase definitiva de avistamientos es posterior a la Segunda Guerra Mundial y comenzó en los Estados Unidos con el avistamiento que realizó el hombre de negocios Kenneth Arnold el 24 de junio de 1947 mientras volaba con su avión privado cerca del Monte Rainier, en Washington. Informó haber visto nueve objetos brillantes con una forma parecida a la de un ala delta o a un bumerán, volando sobre una cara del Rainier y dirigiéndose hacia el cercano Monte Adams a una "velocidad increíble", que estimó en, al menos, 1200 millas por hora, calculando el tiempo que tardaron en viajar entre ambos montes. Marchaban velozmente como una escuadrilla y se movían como lo hace un disco que rebota en la superficie del agua. Los periódicos tergiversaron las palabras exactas de Arnold y describieron los objetos como platillos.
A partir de éste momento, y debido al error de la prensa, empezaron a describirse avistamientos de objetos en forma de «platillo volante» (flying saucer), de modo que esta denominación terminó arraigando en el folclore popular, convirtiéndose en la habitual para referirse a estos objetos en los años sucesivos.
Posteriormente, otros objetos con formas (de huso, triangulares) o de cigarro puro desplazaron progresivamente a los avistamientos clásicos.
Pocos días después del avistamiento de Arnold, se produjo el conocido como Incidente Roswell, donde, supuestamente, una nave tripulada por humanoides se estrelló en Nuevo México, cerca de una base militar estadounidense. El Gobierno desmintió cualquier intervención extraterrestre en el asunto, a pesar de que fue el responsable de la base de Roswell quien, en un primer momento, declaró a la prensa que el Ejército de EEUU había capturado un platillo volante con sus tripulantes, lo que sin duda, acrecentó la confusión. Los restos encontrados se definieron como parte de experimentos militares secretos y recientemente se ha añadido que los supuestos cuerpos alienígenas no eran más que muñecos empleados para pruebas de resistencia corporal (como los crash test dummies usados en las pruebas de choque de los automóviles).
Las formas en que se ha observado el fenómeno ovni son muy variadas, además muchos de ellos son solo informes, por lo que se puede verificar; mientras otras son algunos videos y fotografías, en las cuales se observa el fenómeno, y no se han detectado pruebas de su falsificación y explicación del fenómeno, por lo que han sido clasificados como OVNI. Entre las formas que se presenta el fenómeno, destacan:
Existen algunos indicios que indicarían la existenca del fenómeno; aunque no demostrarían o ratificarían su naturaleza.
Son muchos los avistamientos del fenómeno, hay una gran cantidad de fotografías y vídeos que muestran objetos voladores no identificados, e incluso documentos e informes militares desclasificados. Se han dado casos de aviones comerciales en las que gran número de pasajeros han visto al mismo tiempo un fenómeno de este tipo, y no se ha podido demostrar que todas estas evidencias sean falsificaciones o producto de alucinaciones. Los defensores de la naturaleza extraterrestre de los ovnis se basan en esto y en el hecho de que, en su opinión, muchos de los postulados de la ciencia carecen también de la necesaria confirmación.
Los creyentes de estos fenómenos igualmente argumentan que en la década de los 50, los servicios secretos americanos en conjunto con los de otras naciones perfilaron la estrategia de ocultación que se haría del fenómeno OVNI. Indican que la metodología de los servicios secretos sería sencilla en un principio, limitándose reiteradamente a negar la veracidad de los testimonios de quienes han tenido algún tipo de avistamiento. Hay quienes dicen que en determinados casos espectaculares se han utilizado métodos de presión más convincentes, sea la extorsión y la amenaza a testigos así como el secuestro y ocultación de pruebas. También la ignorancia pública hacia los ovnis [3].
Este tipo de hipótesis recibe el nombre de hipótesis positivas (ver artículo ufología).
Los creyentes de estos fenómenos argumentan una Teoría conspirativa, en la que se indica que en la década de los 50, los servicios secretos americanos en conjunto con los de otras naciones habrían perfilado la estrategia de ocultación que se haría del fenómeno OVNI. Aunque el fenómeno fue ampliamente estudiado por los Estado Unidos en el Proyecto Libro Azul.
Igualmente algunos de los creyentes presentados especulan la eliminación de pruebas en esta teoría conspirativa, indicando que la metodología utilizada para ello se limitaría reiteradamente a negar la veracidad de los testimonios de quienes han tenido algún tipo de avistamiento. Hay quienes dicen que en determinados casos espectaculares y evidentes se habría utilizado métodos de presión más convincentes, sea la extorsión y la amenaza a testigos así como el secuestro y ocultación de pruebas.
Los escépticos suelen emplear un principio básico de la ciencia que dice que "para poder afirmar la existencia de fenómenos extraordinarios se requieren pruebas concluyentes". Hacen hincapié en que no se han aportado pruebas fiables que respalden la hipótesis de que el fenómeno OVNI tiene relación con naves extraterrestres.
Los escépticos no son los únicos en calificar estos avistamientos o cualquier relación entre los ovnis con seres de otros mundos, como un mero fraude, también la inmensa mayoría de científicos y aficionados al espacio descartan esta posibilidad.
Para los Astrónomos y científicos en general al no dar pruebas consistentes y no respetar el método científico, pero a la vez decir que sus conocimientos son verídicos se puede calificar a la Ufología como pseudociencia.
A través de la historia del llamado fenómeno OVNI se han verificado muchos casos de falsificaciones. Varios científicos han afirmado que cuando los informes de OVNIs se estudian en profundidad, la mayoría de los casos logra ser identificado con certeza, resultando que se trataba de fraudes, alucinaciones, o malas interpretaciones o pareidolias de fenómenos terrestres conocidos (cometas, fenómenos atmosféricos, satélites, basura espacial, aviones, prototipos de naves terrestres, nube lenticular, etc.).
En los demás casos el fenómeno queda como "no identificado" lo que no autoriza a pretender que, por el hecho de no lograrse con certeza su identificación, exista base para sostener que se trata de naves extraterrestres. Incluso en estos casos "no identificados" resulta más admisible y lógico afirmar que se trate de casos similares a los identificados.
Este tipo de hipótesis recibe el nombre de hipótesis negativas (ver artículo ufología)
Formaciones triangulares de ovnis Lenticulares, fueron registradas en Buenos Aires, a partir del año 1999 y durante cuatro años consecutivos el fenómeno anormal se reitero. Los análisis efectuados a las imágenes obtenidas de estos eventos extraordinarios fueron positivos, fueron realizados por fundaciones de renombre internacional y también por serios y experimentados investigadores del fenómeno ovni.
Lo importante de las extrañas apariciones, es que en dos de estos cuatro eventos se registraron severos cortes de energía eléctrica en las zonas de la ciudad por donde se observaba el desplazamiento de las extrañas triangulaciones de lenticulares. El mejor registro obtenido de estas formaciones equidistantes, tal vez sea el del año 2001
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